¿Existe alguna relación entre la ocupación y la salud?

Si algo tenemos y hemos tenido en común el conjunto de la humanidad es el hecho de ser seres ocupacionales. ¿Qué significa esto? Pues que la ocupación es nuestra actividad principal. Nos ocupamos aseándonos, saliendo a comprar, yendo al trabajo, cuidando de nuestros hijos, estudiando, saliendo a bailar, leyendo, escuchando música, y un largo etcétera. Participar en estas ocupaciones, junto con cualquier otra que se nos pueda ocurrir, nos permite cubrir nuestras necesidades y aporta sentido a nuestras vidas. A través de ellas nos configuramos una identidad. Nuestras elecciones, gustos y preferencias nos definen como personas. El hecho de que escojamos una u otra actividad u ocupación habla de nosotros, de nuestro carácter, de nuestra ideología, etc. Y no se trata de una banalidad, ya que poder involucrarnos o no en actividades u ocupaciones significativas o importantes para nosotros estará directamente relacionado con nuestro bienestar y, por ende, con nuestra condición de salud.

¿Pero qué ocurre cuando por algún motivo nuestra capacidad para llevar a cabo las tareas u ocupaciones del día a día, con destreza y competencia se ve afectada?

Una lesión, un accidente, un ictus, alguna enfermedad,… pueden influir en nuestras capacidades para desempeñar las diferentes actividades de la vida diaria, y de esta manera entorpecer nuestra capacidad de autocuidado, disfrute, e incluso de participación social.

Teniendo esto en cuenta, debemos saber que existe un profesional especializado en acompañar a las personas en el proceso de reaprendizaje de aquellas habilidades que se han visto afectadas, y que son necesarias para ejecutar las actividades del día a día. Y éste es el terapeuta ocupacional.

Cuando nuestras capacidades para ejecutar cualquier actividad cambian o se ven comprometidas debemos saber que, a pesar de la complejidad de la situación o el momento, todavía contamos con un potencial y unas habilidades a las que recurrir.

El terapeuta ocupacional nos puede ayudar en este sentido:

  • Nos puede ayudar a identificar las capacidades o puntos fuertes con los que contamos.
  • Puede asesorarnos sobre cuáles son las actividades a retomar o practicar en cada momento, según la complejidad de éstas.
  • Nos puede acompañar en el descubrimiento de actividades que nos hagan sentir bien, felices y realizados.
  • Puede ayudarnos a aprender o reaprender habilidades que sean necesarias para llevar a cabo alguna actividad relevante.

Es importante tratar de combatir la pérdida de interés, la falta de ilusión y motivación, y dejarse acompañar por los diferentes profesionales implicados en el proceso rehabilitador. Debemos tener presente que mejorar el estado de salud y aumentar el grado de autonomía y bienestar, no es únicamente objetivo del terapeuta ocupacional sino de toto el equipo de Neurorehabilitación, por lo que un trabajo combinado entre todos los profesionales será lo que nos ofrecerá mejores resultados.