FORMACIÓN ON-LINE: Razonamiento clínico aplicado a al abordaje de la persona con patología neurológica

 

Adaptamos nuestras propuestas formativas a la inseguridad vivida durante la pandemia del coronavirus (COVID-19). Nuestras formaciones puntuales dirigidas a fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y psicólogos que se dedican al campo de la neurorehabilitación y tratamiento del pacientes neurológico, vuelven en formato on-line.

Os presentamos una formación on-line en directo, con contenido teórico y practico y muy asequible, con el precio por bajo del mercado pensando en los afectados económicamente por la pandemia.

Consulta la información en http://www.bobath-es.com/docencia-e-investigacion/

7 razones para probar la terápia acuática

¿Sabes que existe un tratamiento especializado para pacientes neurológicos que se realiza dentro del agua? La terapia acuática es una forma de utilizar un medio diferente, como es el agua, para conseguir tus objetivos, aprovechando todas las propiedades físicas que ésta ofrece y todos los beneficios del ejercicio terapéutico.
Seguramente ya estás realizando un tratamiento de rehabilitación y te estás preguntando ¿qué gano metiéndome en la piscina? Aquí tienes 7 razones para probarlo:
1- Mejora tu seguridad al moverte: a veces es complicado probar cosas nuevas por miedo a las caídas. En el agua todo ocurre de forma más lenta y, por tanto, tenemos más tiempo para pensar y reaccionar. Trabajando en la piscina se ha demostrado que podemos disminuir muy significativamente el riesgo a las caídas.
2- Trabaja la marcha: el agua es un apoyo natural para el cuerpo, de manera que podemos practicar la forma en la que caminas, con menor esfuerzo muscular y con mayor independencia, ya que no será necesario el uso de bastones o caminadores. Además, sin estos soportes, tendrás las manos libres para realizar otras actividades.
3- Mejora el equilibrio: superar la inestabilidad que nos proporciona el agua hará que trabajes los ajustes necesarios para mantener tu postura erguida.
4- Consigue una relajación activa: este es el término que utilizamos cuando eres capaz de moverte acorde a las demandas de la tarea, es decir, manteniéndote activo y, a la vez, sintiendo que el movimiento es fluido.
5- Mejora tu percepción corporal: el agua es un estímulo constante sobre nuestro cuerpo que hace que se activen las áreas somatosensoriales del cerebro. Esto es especialmente importante cuando hay problemas de sensibilidad tanto en miembro superior como inferior.
6- Incrementa tu función cardiopulmonar y estimula la neuroplasticidad: estos son los beneficios que obtienes al realizar ejercicio aeróbico en el medio acuático, un ejercicio de intensidad baja o media que se mantiene durante un tiempo prolongado.
7- Diviértete y motívate: más allá de todos estos aspectos técnicos, sabemos lo importante que es divertirse para aprender. La terapia acuática puede convertirse en una fuente de motivación donde los resultados obtenidos se pueden ver en tu día a día.
Si eres un amante del agua y quieres probar una experiencia distinta en un entorno diferente, en la Clínica de Neurorehabilitación podemos ayudarte. Elisa es actualmente la encargada del área de terapia acuática y está formada en el Concepto Halliwick, uno de los enfoques actuales para el tratamiento de lesiones neurológicas en el agua.

 

Elisa Lara

Fisioterapeuta Colegiada número 14047

Bettina Paeth

En el Día Mundial de la Fisioterapia, queremos rendir homenaje a una fisioterapeuta influyente en el campo de la Fisioterapia Neurológica. Bettina Paeth, fisioterapeuta Alemana que introdujo en España el Concepto Bobath.

En sus 40 años de trayectoria asistencial ha logrado sacar siempre el máximo potencial de todos sus pacientes. A nivel docente ha sido fuente de inspiración de cientos de profesionales tanto fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales como logopedas, para dedicarse y formarse en el campo de la rehabilitación neurológica.

Por todo ello los terapeutas de la Clínica de Neurorehabilitación, no podemos más que agradecer a Bettina, fundadora de la Clínica, todo lo aprendido durante estos años a su lado.

Disfagia tras Covid-19

Nos encontramos en un momento en que algo ha cambiado. Poco a poco nos vamos habituando a esta nueva situación.

Los logopedas que hasta ahora, generalmente, tratábamos problemas de deglución, del habla, del lenguaje y de la comunicación, funciones esenciales para el ser humano alteradas en pacientes después de haber sufrido un ictus, un traumatismo craneoencefálico, o que sufrían alguna enfermedad neurodegenerativa, en la actualidad, también nos encontramos con personas que necesitan rehabilitación de la disfagia después de haber pasado por diferentes fases de contagio del Covidien -19.

Los profesionales de la rehabilitación nos apoyamos en la ciencia para poder desarrollar nuestro trabajo y, es en estas situaciones cuando los investigadores se afanan en realizar estudios, estudios que los terapeutas nos dan información para poder buscar la mejor manera de ayudar a nuestros pacientes a recuperar o mejorar su calidad de vida. Algunos de estos estudios nos aportan información respecto a la disfagia post-intubación, una de las secuelas observadas, en pacientes que han sufrido Covid-19.

La intubación en sí misma, la falta de movilidad de la musculatura que interviene en la deglución, el tiempo de intubación y de permanencia de un objeto extraño en las vías, entre otros factores, provocan disfagia o dificultad para deglutir. Y es necesario el tratamiento por parte de un profesional especializado para poder recuperar de la mejor manera posible la función de la deglución. La disfagia no tratada puede provocar desnutrición, pérdida significativa de peso, neumonía por aspiración, absceso pulmonar e incluso la muerte.

Esta nueva realidad, nos ha obligado a las logopedas, a modificar, en parte, la manera de tratar a nuestros pacientes. Usamos mascarilla, pantallas faciales, batas desechables, guantes, etc., una serie de medidas de protección que garantizan la seguridad tanto de los pacientes como de los profesionales. Pero sobre todo, ha hecho que nos formemos y nos adaptemos para poder dar servicio a todas las personas que lo necesitan, ya sea a domicilio, en la propia clínica o incluso a través de la telerehabilitación, el objetivo es poder llegar a todas las personas y ayudarlas a tener una mejor calidad de vida.

 

Bibliografía:
Frajkova, Z., Tedla, M., Tedlova, E., Suchankova, M., Geneid, A. Postintubation Dysphagia During COVID-19 Outbreak-Contemporary Review. Epub 2020 May 28.

Requena, M., Olivé-Gadea, M., Muchada, M., et al. COVID-19 and Stroke: Incidence and Etiological Description in a High-Volume Center. Journal of Stroke and Cerebrovascular. Diseases November 2020…

Cristina Prats
Logopeda
Colegiada 08-4143

La importancia de convertir nuestro hogar en un entorno accesible

La vuelta a casa tras un daño cerebral es un momento muy deseado tanto para aquel que ha
sufrido el daño en primera persona como para sus familiares.

Para algunos es un momento que puede ser afrontado con temor, pues les es difícil imaginar
cómo se desenvolverán en la nueva situación. Otros relacionan la vuelta a casa con la
recuperación de su vida, sus hábitos, costumbres y rutinas tal y como las recuerdan antes de la
lesión. Sea una situación u otra recibir asesoramiento servirá para reducir el nivel de angustia a
unos y ofrecer una visión más realista a otros.

Si bien es cierto que puede ser un momento muy deseado entraña algunas dificultades y no
debe ser afrontado a la ligera. Recibir orientación será crucial para que el retorno a casa sea lo
más sencillo y agradable posible.

Será fundamental llevar a cabo un estudio del domicilio de la persona, en el que valorar si su
vivienda actual es o puede convertirse en un entorno accesible y facilitador. Se deberá:

  • Eliminar o reducir en la medida de lo posible las barreras arquitectónicas y/o
    elementos limitantes (obstáculos, etc.) que puedan existir.
  • Adecuar el entorno (llevar a cabo una modificación de los espacios, si se precisa
    añadir señalización para favorecer la orientación, colocar suelos antideslizantes,
    interruptores conmutados, etc.)
  • Valorar la incorporación de material de apoyo (cojines, asideros, alzas, etc.)

Dicha valoración deberá ser personalizada, teniendo en cuenta la situación particular de cada
uno (ya que cada persona requerirá de una actuación específica). Algunos de los factores a tener
en cuenta, entre otros, son:

  • Recursos disponibles: Grado de apoyo familiar, recursos económicos, etc.
  • Potencialidades de la persona. Capacidades.
  • Secuelas más relevantes: cuáles son las destrezas más afectadas (motoras,
    cognitivas, etc.)
  • Prestaciones o ayudas disponibles según la situación particular de la persona.

Dada la complejidad es más que recomendable recibir asesoramiento profesional para el
momento de la vuelta a casa.

  • El trabajador social nos informará de las ayudas y recursos a los que podemos
    acceder.
  • El terapeuta ocupacional podrá asesorarnos en todos aquellos aspectos
    relacionados con el posicionamiento (elección de la silla de ruedas, butacas, silla de
    ducha, colchones, etc.), y con la ejecución de les actividades de la vida diaria
    (dándonos estrategias para el vestido, el uso del WC, la higiene y el aseo, o el uso de
    materiales de incontinencia).
  • El fisioterapeuta, junto con el TO, podrá asesorarnos en la elección de aquellos
    productos necesarios para facilitar la marcha y los desplazamientos cómo ortesis
    bastones, etc.

Si estamos asistiendo a un centro de rehabilitación es importante contactar con ellos antes de
adquirir cualquier producto de apoyo o hacer una reforma en la vivienda (como, por ejemplo,
cambiar la bañera por un plato de ducha, etc.), seguramente la idea es buena, pero se pueden
pasar por alto aspectos importantes si aquel que lleva a cabo la reforma no conoce las
necesidades de la persona que lo acabará utilizando. Un trabajo coordinado entre la ortopedia,
el equipo rehabilitador y los operarios (en el caso de una reforma) dará siempre mejores
resultados.

Una visita al domicilio es suficiente para detectar los principales problemas y poder hacer
recomendaciones. Como hemos ido comentando anteriormente es importante que dicha
valoración se lleve a cabo en el momento de la vuelta a casa, pero no es el único momento.
Siempre estamos a tiempo de hacer de nuestro domicilio un entorno más accesible en el que
tener la máxima autonomía.

 

Diana de la Peña

Terapeuta Ocupacional

¿QUÉ ES LA REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA?

La rehabilitación neuropsicológica es aquella que se centra en el tratamiento de las alteraciones que afectan a cualquier dominio cognitivo: atención, memoria, procesos perceptivo-motores, funciones ejecutivas (planificación, inhibición, memoria de trabajo, etc.), emoción y conducta. El funcionamiento cognitivo puede verse alterado por diferentes causas, siendo una de estas el Daño Cerebral Adquirido (DCA). Cuando hablamos de DCA, nos referimos a una lesión súbita en el cerebro que había tenido un desarrollo normal hasta el momento. Este puede ser debido a diferentes causas: ictus o accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos, tumores cerebrales, infecciones, anoxia, etc. Sea cual sea la causa, el DCA tiene como consecuencia principal la perdida de funciones previamente desarrolladas. Estas pérdidas pueden ser físicas, cognitivas y emocionales provocando, en la mayoría de los casos, una pérdida de la independencia funcional.

La rehabilitación neuropsicológica, tal como se ha mencionado anteriormente, es la que se centra en la mejoría de las funciones cognitivas, conductuales y emocionales. Los déficits cognitivos pueden ir de más leves, donde, por ejemplo, la persona solamente nota una pequeña dificultad a la hora de realizar tareas, como despistes, lentitud u olvidos leves; o, en casos más graves, donde la persona es incapaz de recordar lo que ha hecho esa mañana, seguir el hilo de una conversación o de prepararse el desayuno. También puede ocurrir que la familia perciba que la persona ha cambiado, que ya no es el mismo de antes; y que el paciente no se dé cuenta de sus dificultades.

Es importante realizar una evaluación neuropsicológica completa para poder determinar las funciones dañadas o alteradas, así como aquellas que se encuentran preservadas, ya que estas últimas serán la base del proceso rehabilitador. También se debe tener en cuenta como era antes la persona, sus gustos y aficiones, para que el proceso sea lo máximo de motivador posible y con objetivos significativos para él o ella. La finalidad de todo esto es conseguir que la persona sea el máximo de funcional en su día a día. Esto se realiza tanto con el paciente como con la familia, dándoles información sobre las dificultades del familiar, orientación, pautas y soporte emocional; entre muchas otras.

Finalmente, cabe destacar que en todo el proceso de rehabilitación es necesario trabajar de forma interdisciplinar ya que, tal como se ha comentado al principio, las alteraciones que persisten después de un DCA son de diferente índole, exigiendo la participación conjunta y coordinada de un equipo de diferentes profesionales.

Gilma Acosta Llopart
Neuropsicóloga

¡ME DUELE!

Bastantes pacientes me han consultado telefónicamente durante el confinamiento puesto que han sufrido algún episodio de dolor. Un dolor que en muchos de los casos no tenia una causa aparente o una justificación, y de ahí su angustia y desconcierto.

¿A menudo asociamos el dolor a una lesión, pero hay siempre una correlación?

¿¿Es decir, siempre que hay una lesión sentimos dolor?? ¿Y al revés, siempre que hay dolor significa que nos hemos lesionado? La respuesta es no.

Es más, frente a un daño consumado, la intensidad del dolor que sentimos no siempre va en concordancia con el daño real de los tejidos, por ejemplo, cuando nos cortamos la yema de un dedo con un folio (¿No os ha pasado nunca? ¡¡¡Como duele!!!).

Empecemos por el principio… ¿qué es el dolor?

El dolor es una percepción de alerta vinculada al sistema de defensa que, tal i como define la IASP (International Association of Study of Pain), “…nos notifica la existencia de daño tisular actual o potencial o que es vivido como tal daño”.

Por lo tanto, no es necesario un daño tisular para su aparición, sino que basta con que se interprete que puede haberlo.

¿Y quién hace dicha interpretación? El jefe, nuestro sistema nervioso central (o dicho de otra forma más resumida, el cerebro).

Una percepción (en el caso que nos ocupa, el dolor) es una hipótesis cerebral de los que está ocurriendo fuera de nuestro cuerpo, a través de la información que llega del entorno hacia el sistema nervioso central a través de la información proveniente de los sentidos. I nuestro cerebro se enfrenta al reto de construir una historia lo más racional posible.

En concreto el Sistema Nociceptivo (hablaré con más detalle de él en la próxima publicación) es el encargado de detectar un estado de daño actual o potencial en los tejidos y de informar al sistema nervioso central para que éste último produzca una modulación de la respuesta.

Toda percepción tiene su función y el dolor pretende protegernos (sí, de hecho, en muchas ocasiones le tenemos que estar muy agradecidos) y promover la curación. El dolor ha sido promovido y seleccionado evolutivamente para modular nuestra conducta en períodos de adversidad: el malestar, la inhibición exploratoria y la apatía (pocas ganas de movernos y de hacer cosas nuevas), y la disminución del umbral del dolor (sentimos dolor con más facilidad) son conductas de preservación que aparecen con dicha modulación conductual.

Lo curioso es, que no es necesario un daño consumado para que se active dicha modulación de la conducta, puesto que la simple expectativa de daño es suficiente para activar tales conductas.

El cerebro siempre es el responsable de tomar la última decisión sobre si alguna cosa (por pequeña e insignificante que sea) es peligrosa para los tejidos y la integridad del individuo, y de si se requiere emprender una acción (proyectar dolor a la consciencia para dejar de utilizar una parte del cuerpo o decidir no realizar una acción potencialmente peligrosa).

Como seres humanos tenemos las capacidades de planificar un acontecimiento, de aprender rápidamente de una experiencia y de utilizar la lógica para predecir el futuro (el cerebro es predictivo, no reactivo). Por lo tanto, podemos identificar una situación/contexto/escenario como potencialmente peligroso mucho antes de que la información llegue a nuestros tejidos.

Resumiendo, aunque los estímulos dolorosos no tengan nada que ver con los tejidos, si nuestro cerebro los considera peligrosos, pueden ser suficiente para evocar dolor.

Con la situación actual que nos ha tocado vivir, hemos estado muchas horas encerrados en casa, pensando y mirando las noticias, y recibiendo un bombardeo informativo de alarma constante. Nuestro sistema nervioso ha estado en una situación de alerta nociceptiva constante, enfocando nuestra atención hacia el cuerpo y hacia una expectativa de síntomas para poder actuar lo más rápido posible ante la más mínima señal de peligro (en este caso, los síntomas del Covid-19), y por lo tanto nuestra sensibilidad ha incrementado para hacer saltar las alarmas ante la más mínima sospecha.

Como consecuencia, estímulos o estados corporales que previamente al confinamiento eran asintomáticos o silenciosos, ahora se han hecho conscientes y los hemos percibido.

Nuestro sistema nervioso ha aumentado su sensibilidad y su eficacia para protegernos mejor, pero como en todo gran programa informático, siempre hay algún error. Me explico mejor con un ejemplo muy ilustrativo:

“imaginaros que sois propietarios de una nave industrial, y tenéis la mala suerte de que una noche entran unos ladrones a robar. Evidentemente vuestro trabajo es muy importante para vosotros y no queréis que esto vuelva a suceder, y decidís que vais a invertir en el mejor sistema de seguridad con rayos infrarrojos para que nunca más entren ladrones sin que salten unas alarmas y los podáis pillar con las manos en la masa.

¡Perfecto! Ahora vuestro negocio está protegido ya podéis descansar tranquilos.

A media noche os llaman al teléfono, es la empresa encargada del sistema de seguridad, ¡las alarmas han saltado! ¿Cómo puede ser?

¡¡¡Os levantáis corriendo y vais directos a vuestro ordenador para consultar las cámaras de seguridad a ver si veis que ha pasado, y cual es vuestra sorpresa cuando veis a una pareja de ratoncitos muy monos campando por vuestra empresa!!!

¡Los rayos infrarrojos seguro que detectaran a unos ladrones, pero son tan altamente sensibles que hacen disparar las alarmas con algo que es inofensivo para vuestra empresa…unos ratoncillos!”

Tenemos un organismo maravilloso, que es capaz de recordar sucesos que ni nosotros mismo sabemos que están almacenados en algún rincón de nuestra memoria, y si detecta que hay alguna señal de alarma parecida al recuerdo almacenado y que éste podría ser peligroso para nuestra integridad física, pone en marcha toda la maquinaria necesaria para protegernos, y si con ello tenemos que sentir dolor, se asegurará de que lo sintamos.

Autora de la entrada: Anna Canet. Fisioterapeuta especialista en sistema musculoesquelético.

Bibliografía:

  • Butler D, Moseley G. Explicando el dolor. Adelaide: Noigroup; 2016.

  • Goicoechea A. Depresión y dolor, 2020.

LA IMPORTANCIA DEL TRABAJO ACTIVO PARA TRATAR LA ATROFIA MUSCULAR

Atrofia muscular es un trastorno que consiste en el desgaste, pérdida o disminución del músculo esquelético. Se produce por un desequilibrio entre la síntesis de proteínas y su degradación. Se produce una afectación de las células nerviosas de los músculos esqueléticos, generando parálisis parcial o total. Este trastorno provoca la pérdida de la fuerza muscular. Es un proceso progresivo afectando poco a poco la funcionalidad de los movimientos cotidianos.

Este proceso de atrofia puede darse por diferentes circunstancias. Uno de ellos seria la falta de actividad muscular por desuso (disminución de la actividad física en nuestra vida diaria por cambio de rutina, por inmovilidad por alteraciones del aparato locomotor o por períodos largos de encamado por estados de sedación o coma …) otra causa puede ser el envejecimiento en el que la capacidad de contracción muscular disminuye y las capacidades musculares (elasticidad, contractibilidad, excitabilidad, flexibilidad) se ven disminuidas. Y otra causa puede ser por un daño en el sistema nervioso tanto central (encéfalo, tronco del encéfalo, cerebelo, médula espinal) como serían el Ictus, Traumatismo cráneo encefálico, lesión medular, o el sistema nervioso periférico (nervios motores).

En la Clínica de Neurorehabilitación centramos nuestros tratamientos de fisioterapia y de terapia ocupacional en la recuperación del movimiento funcional que requiere de un tono y fuerza muscular. El tono muscular es necesario para el mantenimiento de la postura, la estabilidad articular, dar información propioceptiva al sistema nervioso, estimular el movimiento de los vasos linfáticos y sanguíneos, etc…

Para trabajar la atrofia muscular realizamos ejercicios activos y asistidos con ciertas repeticiones para aumentar el estímulo nervioso que activa las fibras musculares, necesario para revertir la atrofia muscular.

Es muy importante para frenar la atrofia y recuperar la fuerza muscular que la persona afectada se mantenga activa tanto en las sesiones como en su vida diaria. Por ello los terapeutas siempre damos pautas de ejercicios y de actividades funcionales que estimule y motiven a la persona a moverse y a utilizar su cuerpo para conseguir sus objetivos funcionales.

Reapertura

Abrimos la Clínica de Neurorehabilitación el próximo lunes 11 de Mayo.

Las citas se darán con 15 minutos de diferencia para garantizar el correcto cumplimiento de los protocolos de desinfección de todas las superficies que utilicen los pacientes.

Rogamos a los pacientes puntualidad.

Realizaremos desinfección del calzado y supervisión del lavado de manos (con agua y jabón o con gel hidroalcohólico) de los pacientes, que deberán además llevar mascarilla quirúrgica durante las sesiones.

Con el fin de garantizar el distanciamiento de 2 metros entre personas, la sala de espera queda inhabilitada, los acompañantes deberán esperar en el jardín.

Los acompañantes no pueden acceder a la sala de tratamiento.

Rogamos a los pacientes y acompañantes que si han tenido contacto con enfermos de Covid-19 en las últimas semanas, o han tenido tos, fiebre, sensación de ahogo o algún otro síntoma susceptible de Coronavirus en la última semana, anule la sesión de tratamiento y no acuda a la Clínica de Neurorehabilitación

El personal y los terapeutas han sido informados del protocolo desarrollado por la Clínica de Neurorehabilitación y ha realizado formación para el correcto uso del Equipo de Protección Individual.

 

 

Servicio de neurorehabilitación: medidas preventivas

Sabiendo lo importante que es el proceso de rehabilitación de los pacientes neurológicos, la Clínica de Neurorehabilitación reabre sus puertas respetando totalmente las recomendaciones sanitarias.

Los pacientes neurológicos afectados por enfermedades como un Ictus, Enfermedad de Parkinson, Traumatismo Craneoencefálico, etc, deben continuar con su proceso rehabilitador para la restauración de la movilidad, el aumento de funcionalidad, la prevención del deterioro entre otras. En algunos casos, el tratamiento de fisioterapia, logopedia o psicología es imprescindible para mejorar la participación en las actividades diarias incluyendo las domésticas, tan importantes en estos últimos días de confinamiento.

Las sesiones de tratamiento se desarrollaran de forma natural con las protecciones debidas como la separación de 15 minutos entre citas para la desinfección, ventilación y cambio de material de protección de los terapeutas. Por otro lado también hemos reducido el aforo máximo de las instalaciones al 30% y la adecuación horaria a los pacientes más vulnerables.

Las nuevas medidas tanto para pacientes, como para terapeutas y adecuación de las instalaciones han sido divulgadas individualmente y pueden ser consultadas en nuestras redes sociales. También estamos disponibles por teléfono y e-mail para una explicación más detalladas y aclarar cualquier duda que pueden surgir entre los usuarios.

A parte de los tratamientos inexcusables y más urgentes de los pacientes afectados por una enfermedad neurológica, también realizamos sesiones online por videollamada para casos no urgentes o en caso de inviabilidad de desplazamiento.